¿Te gustaría viajar, conocer una nueva cultura y, al mismo tiempo, hacer algo que tenga un impacto positivo en otras personas? Para muchos jóvenes, el voluntariado internacional se ha convertido en una forma diferente de vivir una experiencia en el extranjero.

Cada vez son más las personas menores de 30 años que deciden dedicar parte de sus vacaciones, sus estudios o un periodo entre etapas de su vida a colaborar con un proyecto social. Y no es solo una percepción. Según datos recientes de la Plataforma del Voluntariado de España, el 14,8% de los jóvenes de entre 14 y 24 años realizó voluntariado durante 2025, frente al 10,5% de la población general. Además, el 38% de los jóvenes voluntarios llevaba menos de un año realizando esta actividad, lo que refleja la llegada de nuevas generaciones al mundo del voluntariado.
En Fundación CiENViDAS también lo vemos cada día. La edad media de nuestros voluntarios se sitúa aproximadamente entre los 22 y 23 años, especialmente entre quienes deciden realizar su primera experiencia de voluntariado internacional.
Y como la semana pasada fue, 12 de agosto, Día Internacional de la Juventud, queremos hablar precisamente de ellos: de los jóvenes que se atreven a salir de su rutina, viajar lejos y descubrir que ayudar también puede cambiar su propia manera de ver el mundo.
¿Por qué cada vez hay más jóvenes haciendo voluntariado?
Hay muchas razones por las que una persona joven decide hacer voluntariado. Para algunos es la oportunidad de viajar de una manera diferente; para otros, la posibilidad de conocer una cultura desde dentro y no únicamente como turista.

También existe una motivación cada vez mayor por hacer que el tiempo tenga un propósito. En lugar de limitarse a conocer un destino, muchos jóvenes buscan una experiencia que les permita conectar con las personas, aportar sus conocimientos y aprender de una realidad diferente a la que conocen.
Los datos muestran que el interés por la solidaridad entre los jóvenes es significativo. En España, casi un 15% de las personas de entre 14 y 24 años realizó voluntariado durante 2025. Además, entre las personas jóvenes que no participan en voluntariado, uno de los principales obstáculos es precisamente el desconocimiento o la falta de referencias.

Por eso, conocer experiencias de otros jóvenes, leer testimonios y saber cómo es realmente un programa puede ser el empujón que muchas personas necesitan para dar el primer paso.
¿Qué aporta el voluntariado a tu desarrollo personal y profesional?
Hacer voluntariado no significa únicamente ayudar. También significa aprender.
Durante una experiencia internacional puedes encontrarte en situaciones que te obliguen a comunicarte con personas diferentes, adaptarte a nuevas circunstancias, organizar tu tiempo y resolver pequeños problemas del día a día.
Todo ello ayuda a desarrollar habilidades que también pueden ser útiles en el ámbito profesional:
- Adaptabilidad: aprender a desenvolverte en entornos nuevos.
- Comunicación: relacionarte con personas de diferentes edades y culturas.
- Trabajo en equipo: colaborar con otros voluntarios y coordinadores.
- Responsabilidad: cumplir con las tareas y compromisos adquiridos.
- Empatía: comprender otras realidades desde una perspectiva más cercana.
- Autonomía: tomar decisiones y desenvolverte fuera de tu entorno habitual.
- Gestión de situaciones nuevas: aprender a mantener la calma y buscar soluciones.

Pero quizá uno de los mayores aprendizajes sea descubrir capacidades que no sabías que tenías.
No hace falta tener una carrera concreta ni ser un experto para hacer voluntariado. Lo importante es tener disposición para aprender, respeto por la comunidad y ganas de colaborar.

Los destinos más elegidos por jóvenes españoles
Cuando pensamos en voluntariado internacional, el destino también forma parte de la experiencia. Cada país ofrece una realidad diferente y permite conocer otras culturas, formas de vida y necesidades sociales.
En los últimos años, India se ha convertido en uno de los destinos preferidos por nuestros voluntarios jóvenes.
India

En Jaipur contamos con diferentes proyectos sociales en los que los voluntarios pueden colaborar. Este programa forma parte de nuestro voluntariado en Jaipur, donde trabajamos con niños y niñas de la comunidad en nuestra escuela gratuita y donde los voluntarios pueden participar en diferentes actividades educativas y de apoyo.

India suele llamar especialmente la atención de los jóvenes porque es un destino que ofrece un fuerte contraste cultural. La comida, los colores, los sonidos, las costumbres y la manera de relacionarse con las personas hacen que desde los primeros días la experiencia sea diferente a cualquier viaje convencional.

Pero lo que muchos recuerdan después de regresar no son solamente los lugares que visitaron, sino las personas que conocieron. Si te interesa este destino, puedes conocer todos los detalles de nuestro voluntariado en India.

Nepal
Otro de los destinos elegidos por nuestros voluntarios jóvenes es Nepal, donde nuestros proyectos están principalmente enfocados en el trabajo con niños.

Es una oportunidad para conocer una cultura diferente, colaborar con la comunidad y vivir el día a día desde una perspectiva mucho más cercana.


Puedes conocer todos los detalles de nuestro voluntariado en Nepal en nuestra guía completa.
Bolivia
Bolivia es otro de nuestros destinos de voluntariado. En Cochabamba desarrollamos diferentes proyectos sociales en los que los voluntarios pueden colaborar con la comunidad.
La experiencia permite combinar la colaboración con el conocimiento de la realidad local y compartir el día a día con las personas que forman parte de los proyectos. Descubre más sobre nuestro voluntariado en Bolivia en la guía completa de Cochabamba.
Más allá del país que elijas, lo importante es encontrar un programa que encaje contigo, con tus intereses y con el tipo de colaboración que quieres realizar.
Cómo elegir tu primer programa de voluntariado
Si nunca has hecho voluntariado internacional, es normal no saber por dónde empezar. Hay muchos destinos, proyectos y organizaciones, y elegir el programa adecuado puede parecer complicado.
Antes de decidirte, te recomendamos hacerte algunas preguntas:

¿Qué tipo de actividad me gustaría realizar?
Educación, infancia, apoyo comunitario, salud, medio ambiente… Piensa en aquello con lo que te sentirías cómodo y en lo que realmente te gustaría aportar.

¿Cuánto tiempo puedo dedicar?
No necesitas estar varios meses fuera para vivir una experiencia significativa. Existen programas de diferentes duraciones, por lo que puedes buscar uno que encaje con tus vacaciones, estudios o trabajo.
¿Quiero viajar solo o acompañado?
Muchas personas hacen su primer voluntariado solas. Otras prefieren hacerlo con amigos, pareja o incluso familiares. Ambas opciones pueden ser una buena experiencia.
¿Qué tipo de organización estoy buscando?
Es importante conocer cómo funciona el programa, quién te recibirá al llegar, qué apoyo tendrás durante tu estancia y cuáles serán tus tareas.
Y, sobre todo, no tengas miedo de preguntar. Resolver tus dudas antes de viajar hará que llegues con mayor tranquilidad y expectativas más realistas.
Miedos habituales antes de dar el paso
Pensar en hacer voluntariado internacional puede generar mucha ilusión, pero también algunas dudas. Y es completamente normal. Especialmente si es tu primera vez viajando a otro país para colaborar en un proyecto social.
«¿Y si viajo sola o solo?»
Es probablemente uno de los pensamientos más frecuentes entre quienes se plantean hacer su primer voluntariado.
Viajar solo puede dar respeto, pero también puede convertirse en una de las mejores oportunidades para ganar autonomía y conocer a personas que, de otra manera, probablemente nunca habrías conocido.
Además, hacer un voluntariado organizado significa que no tienes que enfrentarte solo a toda la experiencia. En CiENViDAS nuestros programas cuentan con coordinadores que te acompañan y están disponibles durante tu estancia para orientarte y ayudarte cuando lo necesites.

Y algo que suele ocurrir es que llegas pensando que vas a estar solo y terminas compartiendo gran parte de la experiencia con otros voluntarios, coordinadores y personas de la comunidad.
«¿Y si no me adapto?»
Cambiar de país significa salir de tu rutina. Puede que la comida sea diferente, que los horarios no sean los mismos, que tengas que comunicarte en otro idioma o que algunas costumbres te sorprendan.
Los primeros días pueden requerir un periodo de adaptación y es normal sentirse un poco desubicado.
Pero adaptarse también forma parte del aprendizaje. Poco a poco empiezas a reconocer las calles, familiarizarte con el proyecto, conocer a las personas y sentirte más cómodo en tu nuevo entorno.
«¿Y si no sé suficiente para ayudar?»
Otra preocupación habitual es pensar que hay que tener una profesión concreta, experiencia previa o conocimientos especializados para poder hacer voluntariado.
La realidad es que cada proyecto necesita perfiles diferentes. En muchos casos, lo más importante es tener compromiso, iniciativa, empatía y ganas de colaborar.
No se trata de llegar pensando que tienes todas las respuestas, sino de estar dispuesto a aprender y aportar aquello que puedes ofrecer.
«¿Y si la experiencia no es como me la imagino?»
Cuando vemos fotografías o vídeos de otros voluntarios es fácil imaginar cómo será nuestra propia experiencia. Sin embargo, cada persona vive el voluntariado de una manera diferente.
Puede haber momentos increíbles y también momentos de cansancio, adaptación o incertidumbre. Y eso también forma parte de viajar y convivir con una realidad diferente.
Por eso es importante viajar con una mente abierta y expectativas realistas. No vas a vivir unas vacaciones convencionales: vas a formar parte de un proyecto, conocer otra cultura y enfrentarte a situaciones nuevas.
Y precisamente ahí puede estar una de las partes más enriquecedoras de la experiencia.
Me da miedo salir de mi zona de confort
Este quizá sea el miedo más difícil de explicar.
Porque salir de la zona de confort significa hacer algo que no controlas completamente. Viajar lejos, conocer personas nuevas, desenvolverte en otro entorno y enfrentarte a situaciones desconocidas puede dar vértigo.
Pero muchas veces, cuando regresamos a un lugar conocido, descubrimos que aquello que más miedo nos daba terminó siendo precisamente lo que más nos hizo crecer.
No necesitas sentirte 100 % preparado para hacer voluntariado. A veces solo necesitas sentir que quieres intentarlo.
Cómo es la experiencia de voluntariado con CiENViDAS
Cada voluntariado es diferente porque cada persona llega con una historia, unas expectativas y una forma distinta de vivir la experiencia.
Pero hay algo que se repite entre muchos de nuestros voluntarios: regresan a casa con una perspectiva diferente y con recuerdos que van mucho más allá del propio proyecto.

Durante su estancia no solo colaboran en nuestras iniciativas. También conocen a las personas que forman parte de las comunidades, descubren nuevas costumbres, prueban comidas diferentes, comparten tiempo con otros voluntarios y, poco a poco, comienzan a sentirse parte del lugar.
La relación con las personas que los reciben es una de las cosas que más suelen destacar. La amabilidad de las comunidades, el cariño de los niños y los pequeños momentos del día a día terminan convirtiéndose en algunos de los recuerdos más especiales.

Y no queremos contártelo solamente nosotros. Preferimos que sean nuestros propios voluntarios quienes te cuenten cómo lo vivieron.
Una de nuestras voluntarias, que viajó para realizar su experiencia, nos contó:
«Todo salió genial, no me sentí nada sola, súper arropada y ha sido una experiencia de lo más gratificante. ¡Muchísimas gracias!»
Su testimonio refleja algo que muchas personas descubren después de dar el paso: viajar sola no significa vivir la experiencia sola.
Otra voluntaria nos contó cómo fueron sus primeros días:
«La verdad que la primera semana de adaptación ha sido brutal. La gente es súper amable y en el orfanato me cuidan mucho.»
Pero su experiencia fue mucho más allá de las actividades del proyecto. Este tipo de vínculo es habitual en nuestro orfanato Aashray, y poco a poco comenzó a relacionarse con las personas de la comunidad y a vivir momentos cotidianos que no habría experimentado como una turista.
Incluso fue invitada a celebrar el aniversario de un matrimonio local:
«Un matrimonio invitó por su celebración de aniversario a un rooftop y fuimos todos, me invitaron a ir con ellos también. La verdad que fue ¡muy chulo!»

Y una de las cosas que más valoró fue el vínculo que creó con las chicas del orfanato:
«Con las mayores hablo mucho, me encanta que me cuenten de su día a día, de sus cosas, siempre están pendientes de mí. Muy contenta, disfrutando mucho de esta experiencia y haciendo mucha vida local.»
Hacer voluntariado es precisamente eso: hacer vida local, conocer personas y dejar que el destino también te conozca a ti.
Por eso, cuando nuestros voluntarios regresan, muchas veces nos hablan de los niños, de las personas que conocieron, de las conversaciones, de las amistades y de esos pequeños momentos que no aparecían en ningún itinerario de viaje.

La experiencia puede comenzar con una maleta, algunas dudas y muchas ganas de ayudar. Pero termina llevándote algo que no cabe dentro de ella: una nueva forma de mirar el mundo.
Y quizá esa sea una de las razones por las que tantos jóvenes que hacen voluntariado con nosotros regresan felices de haber tomado la decisión de salir de su zona de confort.
No sabes exactamente cómo será tu experiencia hasta que la vives. Pero sí puedes decidir si te atreves a vivirla.
Nuevo destino: descubre también Manos que Unen, nuestro programa de voluntariado en Marruecos, con actividades educativas y convivencia en Kasr Tarda.



